sábado, 11 de mayo de 2013

Técnicas para el cambio y la innovación en empresas (Canal UNED)

 

SINOPSIS: Disciplinas como la psicología social y de las organizaciones, están siendo hoy fundamentales, a la hora de aportar respuestas y quizás soluciones, a los nuevos retos que se plantean en el mundo del trabajo, en un contexto de crisis globalizada, de competividad extrema, de cambios constantes tanto en el entorno laboral, como en los propios procesos productivos, se torna inevitable un planteamiento crítico del actual modelo productivo, así como el diseño de toda una serie de actuaciones que favorezcan este cambio 

PARTICIPANTES: Amparo Osca Segovia, Profesora de Psicología de las Organizaciones. UNED.; Juan Antonio Moriano León, Profesor de Psicología Social.UNED.; Jose María Peiró Silla, Catedrático de Psicología Social y de Organizaciones. Universidad de Valencia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

El perfil del acosador y la victima del mobbing


Pulsad aquí para agradecer a nuestra buena amiga Karemi Rodriguez el haberlo encontrado y compartido. Muchas veces más que un montón de libros y estudios nuestro trabajo es trasmitir los conceptos y acciones que hemos de implementar en un lenguaje "accesible". Esa es la diferencia entre tener un titulo de psicología y ser psicólogos.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Cómo hacer que tus compañeros de trabajo no te amarguen la vida

Publicado por Á Mendez en Expansión.

¿Quién no ha tenido un rifirrafe con un compañero? Las tensiones, en su mayoría poco graves, están a la orden del día en las oficinas. Manejarlas y resolverlas es fundamental para que no deriven en un problema mayor. 

Para Montse Ventosa, fundadora de Truthmark, lo primero es no tener miedo a los conflictos: “Son algo innato al ser humano y muy común en nuestra cultura”. Un conflicto no es sólo sinónimo de pelea y violencia. José Manuel Casado, presidente de 2C, recuerda que “significa diferencia de opinión. Y esto en las organizaciones es una fuente de innovación y creatividad. Hay jefes que incluso la fomentan como canalizador de energía y competitividad”. 
Pero, ¿cómo reaccionamos ante un enfrentamiento? Sólo hay dos opciones: afrontarlo o evitarlo. Los expertos coinciden en que huir es siempre una mala opción, porque el problema no desaparece, queda como un rescoldo que en cualquier momento puede revivir y explotar de manera más agresiva. A estas dos opciones Ventosa añade otra reacción: “La queja por sistema. Protagonizada por trabajadores que lo que hacen es provocar constantemente a sus compañeros. En estos casos, oculta a un profesional inseguro que quiere llamar la atención”. 

La raíz 
La solución llega cuando se averiguan las causas de esas peleas. La mayoría tienen su origen en una lucha de control del poder. Es decir, pura competencia. Casado explica que la mala comunicación interna y una equivocada asignación de los roles de cada miembro del equipo son los principales detonantes. 
En cualquier caso, cuando ha saltado a la luz la discrepancia, la solución tiene que buscarse entre las partes implicadas: “Recurrir a un superior para que medie sólo daña la imagen del profesional, subrayando su falta de habilidad para trabajar en equipo”, dice la socia de Truthmark. 
Aunque parece obvio, es fundamental asumir que existe el problema y tener voluntad de solucionarlo: “Hay que ser valiente, enfrentarte directamente a la situación, hablar con la otra persona con respeto, humildad y sabiendo asumir tu parte de culpa “, resume Ventosa. 
La clave para que los pequeños rifirrafes no lleguen a más es el autoconocimiento, señala Casado, que añade que “si sabemos cómo reaccionamos ante los problemas y queremos ponernos en la piel del otro, lograremos la resolución de la tensión”. 

Manual para afrontar las disputas
  • Crea y mantén un vínculo con tu adversario. La clave para desarticular un conflicto es establecer un nexo de unión o un objetivo común entre ambas personas. No hace falta que te caigan bien, pero sí hay que crear una relación basada en el respeto mutuo y la cooperación. 
  • Diálogo y negociación. Centra la conversación en las cuestiones más polémicas tratando de buscar un lado positivo. No te muestres hostil ni agresivo. Afronta la negociación como un proceso en el que todos debéis ceder. 
  • Pon las cartas sobre la mesa. No escondas nada, ni dejes de lado la cuestión más espinosa. Hasta que no salga todo a relucir no llegarán las soluciones. 
  • Comprende la causa del conflicto. A menudo la raíz de las discrepancias no es tan profunda ni insalvable. Hay que hacer un ejercicio por ponerse en la piel del otro. Determina si la controversia guarda relación con intereses o con necesidades. Los primeros son más transitorios y superficiales, mientras que las segundas son más básicas y difíciles de negociar. 
  • Reciprocidad. Es fundamental llegar a un punto de colaboración y cooperación. Ten en cuenta que, por lo general, lo que uno da es lo que recibe.
  • Construye una relación sincera. Una vez establecido un vínculo y un canal de comunicación hay que cuidar esa relación. Cuando surja una desavenencia abórdala cuanto antes y sé sincero con la persona implicada.

sábado, 19 de enero de 2013

Cuidado... hay un depredador en la oficina

Publicado en Expansión por Arancha Bustillo. Los tiempos difíciles en los que prácticamente ningún puesto de trabajo está garantizado, son el caldo de cultivo de ciertos personajes que se caracterizan por su inseguridad, su falta de talento y su habilidad para hacer creer a sus jefes que son más necesarios que sus compañeros. 

Quién no se ha topado alguna vez en su vida profesional con el típico compañero que no duda en utilizar métodos poco éticos para salvaguardar su puesto, en detrimento del trabajo del resto de la plantilla. Ésta es una figura que se podría calificar en la jungla laboral de depredador y que en tiempos mejores apenas se dejaba ver. Sin embargo, ahora, en un escenario económico adverso y con una tasa de paro superior al 25% se ha convertido en un personaje reconocido por la mayoría del personal. 
Los expertos consultados definen a este sujeto como alguien "poco comunicativo", que apenas participa en las reuniones salvo para intentar frenar cualquier cambio o innovación que se proponga; individualista; reacio a la colaboración; políticamente correcto; gran escaqueador; conocedor del organigrama de la empresa y de su funcionamiento. En definitiva, se trata de una persona que trabaja mucho para ganarse a los jefes y muy poco para ayudar a sus compañeros y al equipo. 
Según Montse Ventosa, socia de Sticky Culture, este perfil suele definirse como el de una persona insegura en su propio puesto, porque "alguien con talento y competente no tiene tiempo para estos juegos". Sin embargo, cuando se producen situaciones en las que hay riesgo de despidos, el depredador puede salir indemne ya que "sabe venderse". 
Aunque la mayoría de los consultores de recursos humanos considera que aquel que se descubre como un depredador laboral lo es para siempre, otros como Paco Muro, presidente ejecutivo de Otto Walter, cree que, en algunos casos, este comportamiento es transitorio. A veces, cuando cabe la posibilidad de perder el empleo, cualquier persona válida podría experimentar una reacción así: "Este depredador puntual suele asumir un exceso de carga de trabajo, en parte por echar una mano, en parte por tratar de ganarse el engañoso título de imprescindible. Lo malo es cuando descontrola esa hiperactividad y resulta nociva para el equipo, ya que lejos de aportar nada acaba siendo un cuello de botella y no cumple sus compromisos". Ocasional o no, este personaje es uno de los tipos tóxicos que se pueden encontrar en la oficina. Y los compañeros poco pueden hacer para evitar que se comporte así. Falta de comunicación 
José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, opina que lo ideal sería que la plantilla advirtiera al jefe de la actitud del depredador. No obstante, casi nunca pasa porque en la mayoría de las organizaciones la comunicación no funciona como debería. Lo que suele suceder, asegura Noelia de Lucas, directora comercial de Hays, es que se generan políticas de pasillo. Es decir, los compañeros comentan el comportamiento del depredador entre ellos y nunca con el responsable del equipo porque "esta figura no se sale de los límites permitidos". Además, Ventosa asegura que estos profesionales saben muy bien qué teclas deben tocar para ser reconocidos por sus superiores. Sin embargo, "los jefes tendrían que sospechar de aquellos que les hagan demasiado la pelota. No deberían permitir que surjan estos comportamientos porque crean mal ambiente, desmotivación y afectan al rendimiento", comenta la socia de Sticky Culture. En algunas ocasiones, asegura Carlos Monserrate, socio de Odgers Berndtson, la falta de actuación del líder provoca que el grupo sancione socialmente al depredador: "Y en la mayoría de los casos, este castigo es más potente que el económico". 
Por eso, el papel del jefe es importante. Carlos Viladrich, director de recursos humanos de Adecco, recomienda un liderazgo paliativo, un management cercano que fomente la colaboración y el trabajo en equipo. Monserrate aconseja que el líder se esfuerce en entender quién es cada miembro del equipo y cuáles son sus funciones. De ahí la importancia de los sistemas de evaluación. "Si el grupo está bien construido estas figuras no prosperan, porque sólo aparecen en equipos dañados", indica el socio de Odgers Berndtson. 

El papel del líder 

En el caso de que el jefe se dé cuenta de la situación que está provocando el depredador, Pilar Jericó, socia fundadora de Be Up, recomienda que se lo haga saber, que lo confronte ya que, "si el responsable no hace nada, sus colaboradores pierden la confianza y la motivación. Hay situaciones que hay que erradicar porque si no se convierten en metástasis". Y si vale la pena mantenerle en plantilla, hay que reforzarle y darle una oportunidad haciendo un seguimiento exhaustivo de su actitud y su productividad. Ventosa, sin embargo, se muestra más escéptica y considera que algunas veces el coste de reencauzar a un depredador es más caro que prescindir de él. 
Lo que está claro, asegura Muro, es que hoy los jefes deben gestionar las emociones del equipo más que nunca y estar pendientes de que el pesimismo no invada el ánimo del grupo, "porque es entonces cuando los comportamientos se descontrolan y surgen personajes como estos depredadores, los que tiran la toalla, los protestones, los quejicas y un largo etcétera". 
Pese a que esta figura existe desde siempre y en todos los sectores, es ahora cuando el temor a perder el puesto de trabajo y el miedo a no encontrar otro empleo, incitan a estos personajes a sacar las garras. 

Cómo detectar la manzana podrida 
  1. Faltan a la verdad. 
  2. Se muestran muy ocupados y fomentan el presentismo. 
  3. Se apropian de logros ajenos. 
  4. Falta de talento. 
  5. Se preocupan de que los demás bajen aunque ellos no suban. 
  6. Dan la sensación de estar a la última. 
  7. Juegan mucho a la política. 
  8. Hacen la pelota para buscar padrinazgo. 
  9. Controlan el proceso de evaluación. 
  10. Son sensibles a las necesidades de los demás porque las consideran obstáculos para su vida laboral. 

Fuente: José Manuel Casado, fundador de 2C Consulting

martes, 30 de octubre de 2012

Habilidades políticas en la empresa

Uno de los autores actuales que tratan temas de Recursos Humanos y de gestión de la diversidad cultural en las empresas que más me gusta leer es: Uxio Malvido. No lo hago todo lo que deberia y cuando encuentro algo de lo que publica en su blog Diversidad Corporativa me sorprendo agradablemente. La experiencia que tengo de la política, y tengo bastante a nivel personal, es que fundamentalmente es eso que el dice: "construir alianzas para lograr objetivos". Podemos usarla para llevar al mundo hacia su destrucción, para salvarnos nosotros de ser destruidos o para implementar un sistema educativo que mejore la empleabilidad de las generaciones futuras. La politica nunca es "neutra", nunca es del todo inocente. No puede serlo, para lograr algo siempre es imprescindible hacer pactos con personas a las que no solo se las ha de convencer, tambien han de actuar. Para actuar hacen falta medios, económicos y materiales. Muchos hemos leido de hace años el clásico "Arte de la Guerra" de Sun Tzu. La politica como la guerra es: "algo que puede ser beneficioso, y  puede ser peligroso". Lo que si que tenia claro el viejo maestro Sun Tzu es que no era algo para ser tomado a la ligera. Entre otras cosas porque si no hacen "politica en la organización" esta no dejara de hacerse. Buena reflexión la de Uxio Malvido y que traera cola.

Las habilidades políticas son consustanciales a cualquier trayectoria de liderazgo en la empresa. Sin embargo, tienen una mala prensa considerable porque las asociamos generalmente a maniobras de tiburones sin escrúpulos. Ese prejuicio negativo actúa a menudo como una auto-censura que impide el desarrollo profesional. 
En las últimas semanas he participado en algunos eventos por y para mujeres, como la Conferencia WIN celebrada en Roma, y una sesión de mini-mentoring organizada por 3Plus International en Londres. Uno de los temas recurrentes en este tipo de reuniones es cómo facilitar el networking de las mujeres y su acceso a las redes de poder e influencia dentro de la empresa, y eso pasa, nos guste o no, por el desarrollo de habilidades políticas. 

Competencia política con principios éticos 

No cabe duda de que las empresas, y otras organizaciones sociales, están pobladas de toda una fauna depredadora. Algunos personajes son peligrosos por naturaleza y otros simplemente dan rienda suelta a sus instintos en tiempos de grandes cambios. No cabe duda, el actual ecosistema de fusiones, reorganizaciones y reducciones de costes es especialmente propicio al auge de mecanismos de defensa de territorios y posiciones. Asociamos la política organizativa a todos esos manejos en tiempos turbulentos, pero, en realidad, las habilidades políticas son neutras. 
La política es el arte de la construcción de alianzas internas. Hace referencia esencialmente a los esfuerzos de tipo informal y sutil que ayudan a promover ideas, e influir en los demás. Como todo, esa capacidad puede utilizarse con criterios éticos, para hacer avanzar determinados proyectos, o con el único objetivo de “medrar” profesionalmente y escalar puestos en la jerarquía, sin importar los “daños colaterales” que queden por el camino. 
Jane Horan presenta en el libro “I wish I’d known that earlier in my career” una matriz 2×2 con un eje constituido por las habilidades políticas y otro por la integridad. Como resultado hay cuatro metáforas de estilo personal: zorro (habilidad política sin integridad), búho (las dos), burro (ninguna) y oveja (integridad sin habilidad). La fauna, afortunadamente es variada, y cada uno puede analizar dónde está y a quién quiere parecerse en el futuro. 

Alianzas y visibilidad 

Pero, ¿cuales son específicamente las habilidades que tendríamos que aprender a desarrollar? Básicamente dos: la gestión de apoyos y la auto-promoción. La primera obedece al principio de que pocas cosas se solucionan en la empresa en una única reunión. Si queremos ver avanzar un proyecto es necesario el manejo informal de las principales personas involucradas. Hay que testar aproximaciones, discutir ideas, ganar aliados y anticipar resistencias. Eso ayuda además a comprender mejor la red de poder dentro de la empresa y mapear la estructura de influencias. 
La comprensión política de la empresa es también fundamental para el manejo de la propia carrera. Es un error frecuente depender sólo del superior inmediato. En el entorno cambiante de la empresa depender de un único apoyo es garantía de dificultades tarde o temprano. Hay que tejer una red de mentores en plan comité asesor y gestionar sus percepciones. Lo que nos lleva al tema de la auto-promoción. 
A muchas personas les produce “repelús” la idea de hablar de sus logros y fortalezas, especialmente a muchas mujeres, por efecto de la socialización (él=pavito real; ella= discretita). Piensan que sus resultados hablan por ellas mismas; pobretas. Lo cierto es que es posible hacer auto-promoción con cabeza y con aquello de la autenticidad. Lo primero es tener claras las fortalezas, logros y a quién se conoce. Es decir, tener los deberes hechos y saber comunicarlo de forma concisa pero creíble. Lo segundo es no tomar ninguna reunión o encuentro en la empresa como casual y estar siempre preparado. No se trata de ir parloteando por ahí sino de aprovechar las oportunidades naturales que se presentan y conectar con los demás siempre con un propósito, con algo que compartir, no en plan “hoy voy a hacer networking dándome una vuelta por el pasillo”. 
En definitiva, desarrollar habilidades políticas no es tan difícil y con algunas claves sencillas todos podemos mejorar, no sólo las mujeres. Sobretodo hay que vencer los propios prejuicios. En ello nos va la carrera profesional pero también la oportunidad de construir mejores empresas y estilos de liderazgo alternativos.

sábado, 27 de octubre de 2012

Búsqueda de empleo 2.0 y marca personal

 


SINOPSIS: 
Internet se ha convertido en una plataforma ideal para la búsqueda de trabajo y las redes sociales multiplican las posibilidades. Estos recursos permiten que los empleados puedan tomar una parte más activa en la búsqueda de empleo. La UNED desarrolla un curso para aprender a usar estas herramientas.

PARTICIPANTES: 
  • Laura Mesa López, Técnico de orientación del COIE (UNED); Alexis Moreno Pulido, Técnico de apoyo en red (UNED); 
  • Beatriz Tejada Carrasco, Directora del curso Búsqueda de empleo 2.0 y marca personal.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué es el desarrollo organizacional y cuáles son sus etapas y técnicas?


El desarrollo organizacional, al que con frecuencia se le denomina como DO, no es un concepto que se pueda definir con facilidad, ya que es un término que involucra un grupo de intervenciones para el cambio planeado, basado en valores humanísticos y democráticos, que pretenden mejorar la eficacia de las organizaciones y el bienestar de los empleados. 
En otras palabras, el desarrollo organizacional se refiere a cambios planificados en la organización que se concentran en la calidad de las relaciones humanas. 
En el DO, el agente de cambio puede ser directivo, pero usualmente recibe orientación o ayuda por parte de expertos y especialistas externos. 

Valores del desarrollo organizacional 

Los agentes de cambio en el desarrollo organizacional conceden poco valor a conceptos como poder, autoridad, control, conflicto y coacción y, por el contrario, enfatizan valores básicos como: 
  • Respeto por las personas. Se piensa que las personas son responsables, conscientes y dedicadas y que deben recibir un trato digno y respetuoso. 
  • Confianza y apoyo. La organización sana y eficaz se caracteriza por la confianza, la autenticidad, la apertura y un clima solidario. 
  • Igualdad de poder. Las organizaciones eficaces restan importancia al control y la autoridad jerárquica. 
  • Confrontación. Los problemas no se deben ocultar, se deben enfrentar abiertamente. 
  • Participación. Cuanta más participación tengan en las decisiones de un cambio las personas que se verán afectadas por él, tanto mayor su compromiso para poner en práctica esas decisiones. 
Etapas del desarrollo organizacional 

Las tres etapas principales del desarrollo organizacional son: 
  1. Diagnóstico inicial. La primera etapa de diagnóstico ocurre cuando losconsultores en desarrollo organizacional trabajan con los gerentes para determinar por qué la productividad es baja o por qué los empleados están insatisfechos. Las reuniones con la alta gerencia y las entrevistas con los gerentes de nivel medio ayudan a definir la situación actual de la organización. Una vez que los consultores de desarrollo organizacional identifican el tipo general de problema, puede diseñarse un proceso más formal para la recopilación de datos. 
  2. Recopilación de datos. Con frecuencia, la etapa de recopilación formal incluye encuestas mediante cuestionarios y discusiones en grupo. Estas encuestas incluyen características organizacionales específicas, tales como la satisfacción en el puesto, el estilo de liderazgo, el ambiente, la descentralización y la participación de los empleados en la toma de decisiones. Las discusiones en grupo también pueden formar parte de la fase de recopilación formal de datos. Los datos se analizan y se llega a conclusiones específicas basadas en comparaciones contra las normas organizacionales. Pueden identificarse las áreas problema en departamentos específicos. La recopilación y el análisis de los datos se utilizan para guiar la intervención formal de desarrollo organizacional. 
  3. Intervención. La etapa de intervención requiere la capacitación necesaria para resolver los problemas identificados por los consultores. La intervención puede incluir un retiro que dura de tres a cinco días durante el cual los empleados pueden analizar cómo crear un mejor ambiente. La intervención puede requerir la retroinformación a un departamento específico en relación con la satisfacción en los puestos, o puede incluir una capacitación específica en áreas de motivación de liderazgo que fueron identificadas como problemáticas. La intervención también incluye el mantenimiento de las nuevas conductas deseadas, el cual puede lograrse a través del establecimiento de un grupo de trabajo interno para controlar el desempeño y realizar encuestas de seguimiento. Pueden realizarse intervenciones adicionales según se necesite para mantener la satisfacción en el trabajo y la sensación de que se realiza un trabajo interesante, así como permitir una mayor intervención de los empleados. 

Técnicas de desarrollo organizacional 

Los consultores e investigadores en desarrollo organizacional han creado una serie de técnicas basadas en las ciencias de la conducta para diagnosticar estos problemas y provocar cambios en la conducta de las organizaciones. Tres de las técnicas más importantes son: 
  1. La retroinformación. con base en una encuesta se inicia conun cuestionario que se entrega a los empleados, en el que se les inquiere acerca de los valores, el clima, la participación y la innovación dentro dela Organización. El cuestionario suele preguntar a los miembros cosas sobre sus percepciones y actitudes en cuanto a una amplia gama de temas, inclusive las prácticas para tomar decisiones, la eficacia de la comunicación, la coordinación de unidades y la satisfacción con la organización, el trabajo, los compañeros y el supervisor inmediato. Los datos de este cuestionario se tabulan y se convierten en un trampolín para identificar problemas y aclarar cuestiones que pueden estar creándole problemas a las personas. Se atiende en especial la importancia que tiene fomentar la discusión y asegurar que las discusiones se centren en temas e ideas, y no en atacar a las personas. Por último, con la retroalimentación de la encuesta, la discusión de grupo debe llevar a los miembros a identificar las posibles implicaciones de los resultados del cuestionario. ¿Está escuchando la gente? ¿Se están generando ideas nuevas? ¿Se pueden mejorar la toma de decisiones, las relaciones interpersonales o las asignaciones laborales? Podemos esperar que las respuestas a este tipo de preguntas lleven al grupo a ponerse de acuerdo en cuanto al compromiso con diversas acciones que remediarán los problemas que se identifican. 
  2. Formación de grupos. Las organizaciones están compuestas por personas que trabajan juntas para alcanzar una meta común y el desarrollo organizacional le prestado bastante atención a la creación de equipos. La creación de equipos se puede aplicar en grupos o entre grupos cuyas actividades son interdependientes. En este caso, se subrayará el nivel intergrupal y se dejará el desarrollo intergrupal para la siguiente sección. En consecuencia, el interés girará en torno a su aplicación a familias de la organización (grupos de mando), así como a comunidades, equipos de proyecto y grupos de actividades. Las actividades que se consideran en la creación de equipos suelen incluir el establecimiento de metas, el desarrollo de relaciones interpersonales de los miembros del equipo, el análisis de roles para aclarar el rol y las responsabilidades de cada miembro y el análisis de procesos del equipo. 
  3. Círculos de calidad. Permite que los propios trabajadores puedancompartir con la administración la responsabilidad de solucionar problemas de coordinación, productividad y por supuesto de calidad.